sábado, 1 de septiembre de 2012




  
dualidad platónica





La dualidad ontológica según la dualidad antropológica


La dualidad que Platón propone está basada en la realidad que es percibida por los sentidos y la verdadera realidad inteligible llamada el mundo de las ideas. En la sociedad actual podemos decir que la realidad que nuestros sentidos perciben es engañosa y la podemos percibir en las opiniones que cada uno tiene sobre un objeto particular, las opiniones se convierten en una realidad que creemos verdadera. En la sociedad las ideas las tenemos que buscar mediante la razón y el contacto directo con los objetos en un esfuerzo por salir de la ignorancia, buscando el conocimiento inmutable propio del alma.
El alma es la principal razón por la cual Platón propone un mundo de las ideas; así como el cuerpo es al mundo terrenal, el alma es al mundo de las ideas. Platón postuló el conocimiento como recuerdo, lo cual dice que las almas antes de encarnarse conocían absolutamente todas las esencias de las cosas, el verdadero conocimiento, las ideas, pero al llegar al cuerpo olvidan todo lo aprendido y entran al mundo carnal, sensible, el de los objetos.  El alma propone la existencia de otro mundo y sin ella no habría porque existir un mundo de las ideas, es la esencia del hombre como un objeto que hace parte del mundo sensible, entonces debe existir un mundo donde el conocimiento verdadero y las ideas o esencias de cada cosa se encuentran, llamado mundo inmutable el de las ideas
Esta dualidad antropológica actualmente está ligada a la creencia religiosa. Muchas religiones creen en la existencia del alma por lo tanto no le temen a la muerte porque creen en un mundo divino donde el alma descansa. El que no cree en el alma, en la esencia del ser humano, está conforme con lo sensible (lo material) y no ve más allá de ello. Entonces nunca sabrá como será la vida cuando llegue la muerte y el cuerpo material muera.

El cuerpo es la cárcel del alma durante su existencia terrena según Platón  y constituye un estorbo para el alma que, con sus pasiones, la arrastra a lo material, impidiéndole su hacer propio: la contemplación de las ideas. El ideal del hombre es una inteligencia pura desligada de la carnalidad.
Mientras tengamos nuestro cuerpo, y nuestra alma esté sumida en esta corrupción jamás poseeremos el objeto de nuestros deseos; es decir, la verdad. El cuerpo pone mil obstáculos por la necesidad de alimentarle y por otra parte nos llena de amores, de deseos, de temores y de toda clase de necesidades  de manera que el cuerpo nunca nos conduce a la sabiduría. Porque del cuerpo nacen las guerras y los combates, con todas sus pasiones.
Todas las guerras no proceden sino del ansia de amontonar riquezas, y nos vemos obligados a amontonarlas a causa del cuerpo, para servir como esclavos a sus necesidades. Por todo esto es que no tenemos tiempo en pensar sobre la verdadera realidad, el cuerpo no nos deja discernir la verdad
Mientras vivamos debemos controlar nuestro cuerpo separándonos un poco de los material que al cuerpo provoca o por el contrario dejaremos de ser seres racionales y pasaríamos a ser seres materiales conducido por nuestro cuerpo.

1 comentario:

  1. Tomas me gusta mucho la manera en la cual abres el tema y lo explicas deja una total claridad de en que consiste todo, no veo la comparación con un hecho de la actualidad, excelente redacción puntuación y ortografía.

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